Querida familia de Semilla de Mostaza:
¿Pueden los demás ver en nuestra vida, la vida de Cristo reflejada? ¿Hemos resucitado con Cristo a una nueva vida de verdad?
El próximo domingo veremos la porción de Romanos que se corresponde con el capítulo 7: 1-12. Pablo sigue explicándonos la libertad que trae la muerte al morir a nosotros mismos y a la ley cuando nos colocamos en Cristo, pero ahora expresada en una analogía con el matrimonio.
Recordamos lo que vimos el domingo pasado en Romanos 6:15-23.
SIERVOS DE SU JUSTICIA
La El pecado es el poder más devastador, debilitante y degenerativo que pueda llegar a existir jamás en un ser humano.
La Biblia cuenta constantemente de este poder maligno sobre nuestras vidas y describe sus efectos en nosotros y aun así... ¡ni caso!
La Biblia nos dice que el pecado es rebelde y que ignora y pisotea la Palabra de Dios.
Promete alegría, pero trae tristeza. Promete abundancia, pero trae miseria. Promete satisfacción pero trae frustración.
El pecado es muy mal pagador. No hace lo que promete.
El hombre natural (el no redimido) está bajo su tiranía y aunque él piensa que no es así, en realidad el pecado controla sus pensamientos, palabras y acciones.
El hombre natural es... naturalmente esclavo del pecado. Además es un esclavo voluntario. Nadie lo reconoce en público, todos lo sufren en privado.
El hombre natural no entiende que el regalo más grande que Dios pudo darnos jamás a la humanidad caída es la libertad de este asesino que es el pecado. Y a cambio de nada, bueno menos que nada porque es a cambio de liberarte de ese tirano que te esclaviza.
Pero Pablo nos dice que, los que hemos muerto en Cristo, ahora somos siervos de la justicia para ser LIBRES de verdad.
Texto bíblico para memorizar: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16).
Nos vemos el domingo,
Tony
pastor SemillaBilbao.